Energía
Bajo amenaza de bloqueo, el Golfo ya construye su plan B: rutas que esquivan el estrecho de Ormuz
22 de julio de 2026 | Análisis Energético Komex Chile
Santiago, 22 de julio de 2026 — Mientras Irán mantiene la presión sobre Ormuz y el Mar Rojo, los grandes productores del Golfo aceleran su alternativa. Emiratos Árabes Unidos, Irak y Arabia Saudita están apurando oleoductos y corredores que esquivan el estrecho, una infraestructura que hoy ya mueve 6,7 millones de barriles diarios sin pasar por Ormuz.
La apuesta es de fondo: no se trata de una respuesta de emergencia, sino de una reconfiguración estructural del mapa de exportación energética de la región, que la actual crisis solo vino a acelerar.
Las Rutas que Esquivan el Estrecho
El plan B del Golfo se apoya en varios proyectos en desarrollo simultáneo:
- Ampliación portuaria en Fujairah: el puerto emiratí ubicado fuera de Ormuz, en pleno golfo de Omán.
- Oleoducto Kirkuk-Baniyas: rehabilitación de la conexión iraquí hacia el Mediterráneo a través de Siria.
- Extensión del Petroline saudí: ampliación del ducto que cruza Arabia Saudita hacia el Mar Rojo.
- Corredor «Development Road»: proyecto multimodal que busca conectar el Golfo con Europa por tierra.
Cuánto Puede Amortiguar el Golpe
La capacidad de estas rutas está proyectada a crecer con fuerza. Según Goldman Sachs, podría superar los 14 millones de barriles diarios hacia fines de 2028, cubriendo más del 60% del tráfico actual de Ormuz —y hasta un 75% si el despliegue se acelera—.
Para el comercio exterior chileno, esa es la variable de mediano plazo que podría amortiguar el golpe al precio del petróleo, y con él al costo del flete y del diésel que paga finalmente quien importa a Chile. Si Ormuz o Bab el-Mandeb terminan cerrándose, la existencia de rutas alternativas limita cuánto puede dispararse el crudo.
El Matiz que No Hay que Perder de Vista
El problema es el calendario. Este despliegue toma años: la meta de 14 millones de barriles diarios es para 2028, no para el próximo trimestre. En lo inmediato, el riesgo de shock energético sigue intacto, en línea con la escalada naval de estos días, con Estados Unidos desviando buques comerciales en el mar Arábigo.
Dicho de otro modo: el plan B existe y da una razón para no proyectar un petróleo eternamente al alza, pero no está disponible para la crisis de hoy. Para quien planifica importaciones en el corto plazo, la conclusión práctica no cambia —hay que seguir presupuestando volatilidad en fletes y seguros—; lo que aporta esta noticia es una perspectiva para el mediano plazo: el mercado tiene un amortiguador en construcción, aunque todavía no esté listo para usarse.
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