Aduanas
EE.UU. ofrece bajar el arancel: a 10%
7 de agosto de 2026 | Análisis Comercio Exterior Komex Chile
Santiago, 7 de agosto de 2026 — Estados Unidos puso una oferta concreta sobre la mesa: bajar el arancel del 12,5% al 10% —el mismo nivel que ya aceptaron 17 países, entre ellos Argentina, Canadá, México e India— a cambio de que Chile firme un «Acuerdo Recíproco de Comercio» (RTA). Es un instrumento que Washington puede imponer por acción ejecutiva, sin pasar por el Congreso estadounidense, y que exige compromisos en trabajo forzoso, aduanas, minerales críticos, comercio digital y control de empresas estatales.
Hasta ahora, Chile dijo que no. La posición del Gobierno es preferir mantener intacto su TLC de 20 años con Estados Unidos antes que ceder terreno regulatorio a cambio de una rebaja arancelaria de 2,5 puntos.
Lo que Exige la Oferta
Los términos del RTA que Chile evalúa rechazar:
- La rebaja: del 12,5% actual al 10%, el mismo nivel aceptado por 17 países, incluidos Argentina, Canadá, México e India.
- El mecanismo: un Acuerdo Recíproco de Comercio que EE.UU. puede imponer por acción ejecutiva, sin aprobación del Congreso.
- Los compromisos exigidos: trabajo forzoso, procedimientos aduaneros, minerales críticos, comercio digital y control de empresas estatales.
- La postura chilena: rechazar la oferta y preservar el TLC bilateral de 20 años sin modificaciones.
Por Qué le Importa al Exportador
Ese 2,5% de diferencia no es cosmético: salmón, pollo, vino y fruta representan el 40,3% de todo lo que Chile le vende a Estados Unidos, cerca de US$8.050 millones. Sobre esa base, cada punto de arancel de diferencia se traduce en decenas de millones de dólares de competitividad perdida o ganada para los sectores que ya veníamos siguiendo como los más golpeados por la medida.
El trasfondo importa tanto como la cifra: expertos ya califican los RTA como instrumentos «asimétricos», diseñados para alejar cadenas de suministro de China más que para negociar comercio en términos equilibrados. Aceptar uno no es solo bajar un arancel, es comprometerse a una arquitectura regulatoria completa —minerales críticos, empresas estatales, comercio digital— que puede tener implicancias mucho más allá del arancel puntual que hoy afecta al salmón o al vino.
Con la visita del USTR agendada para agosto, la pregunta que enfrentan los exportadores no es abstracta: es si Chile mantiene su posición y sus sectores más expuestos siguen pagando el sobrecosto arancelario, o si en algún momento la presión de esos US$8.050 millones en juego termina inclinando la balanza. Para quien exporta en esos rubros, la recomendación es la misma que se repite en toda esta saga: seguir de cerca cada movimiento de la mesa de agosto, porque de ahí puede salir tanto una exclusión puntual como un cambio de fondo en las reglas del juego con Estados Unidos.
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